El martes al mediodía la parsimonia ambiental que caracteriza a la sede de la Legislatura se alteró. Al tiempo que María Emilia Soria ingresaba al edifico y tomaba el ascensor al sexto piso, los trabajadores comenzaron asomarse para presenciar un evento inhabitual y se multiplicaban los WhatsApp y los llamados a teléfonos internos. La novedad no tardó en recorrer el espinel del oficialismo, que recibió atónito la noticia.